ACTA DE LA SÉPTIMA SESIÓN ORDINARIA 2019 DE LA 
SOCIEDAD MEXICANA DE HISTORIA Y FILOSOFÍA DE LA MEDICINA
CELEBRADA EL DÍA JUEVES 26 DE SEPTIEMBRE DE 2019

 

Siendo las 18:05 horas del jueves 26 de septiembre de 2019, en el Auditorio “Dr. Alberto Guevara Rojas” de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, que se ubica en Ciudad Universitaria de la Ciudad de México, inició la Séptima Sesión Ordinaria de la Sociedad Mexicana de Historia y Filosofía de la Medicina bajo el siguiente Orden del día: 

 

1.    Palabras de Bienvenida

Dr. Jesús Gabriel Sánchez Campa
Presidente de la Sociedad Mexicana de Historia y Filosofía de la Medicina

 

2. Conferencias:

“Parentalidad y alimentación en Tetelcingo, Morelos”
Dr. Alfredo Paulo Maya
Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina
Facultad de Medicina
Universidad Nacional Autónoma de México


“De la recuperación de saberes a la sistematización del conocimiento a través del diálogo de saberes”
Dr. Alberto Miguel Ysunza Ogazón
Jefe del Departamento de Estudios Experimentales y Rurales
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”
Secretaría de Salud


“Vigencia y relevancia del conocimiento de la historia de la alimentación en México”
Dr. Luis Alberto Vargas Guadarrama
Instituto de Investigaciones Antropológicas
Universidad Nacional Autónoma de México

 

3.    Sesión de Preguntas y Respuestas

 

4.  Nombramiento de nuevos socios
(socios numerarios y candidatos a socios)

 

5. Asuntos Generales

 

6. Vino de honor y bocadillos

 

El presidente de la Sociedad empezó la sesión dando la bienvenida a todos los asistentes y agradeciendo a las autoridades de la Facultad de Medicina y del Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina las facilidades otorgadas para la realización de la sesión. Asimismo, agradeció la presencia de los expresidentes de la Sociedad, Dr. José Luis Sánchez Monroy, Dr Ruy Echavarría y al propio Dr. Luis Vargas quien se encuentra entre los conferencistas. 

 

Con una breve semblanza, presentó al primero de los ponentes, Dr. Alfredo Paulo Maya, Licencado, Maestro y Doctor en Antropología Social con especialización en Antropología médica por la Facultad de Filosofía y Letras y el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Es profesor de pregrado de la asignatura de Antropología Médica e Interculturalidad en el Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, profesor titular del diplomado en Antropología de la Salud, profesor de posgrado del Programa de Antropología de la Salud y Vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Historia y Filosofía de la Medicina.

 

El doctor Paulo Maya propuso en su intervención considerar el término abuelidad, que no está reconocido, pero que plantea como concepto para establecer la manera en la que se forma un abuelo y un nieto y determinar su papel en la endoculturación y la transmisión de valores en la familila. Se trata de un tema, dijo, que presenta un vínculo claro entre biología y cultura. 

 

Reconocer dicho concepto implica considerarlo desde la parentalidad ya que, explicó, la cultura es la que indica quién puede procrear y quién no, quién puede criar y quién no, así como la manera en la que se educa, sanciona y dota de identidad a un menor. El proceso entraña que cuando ese niño -posteriormente adulto- tiene un hijo, crea un abuelo. 

 

El conferencista estableció que el término abuelidad abarca la forma en la que cada sociedad elabora sistemas de valores sobre lo que se considera debe ser y hacer un abuelo. Asimismo, da cuenta de los valores positivos o negativos, normas y acciones que ejerce respecto a su nieto. Se trata, expuso, de vínculos que son más sociales que sanguíneos.

 

Estos conceptos los trasladó a su zona de estudio, Tetelcingo, Morelos. Informó que en el 70% de los hogares hay más de una madre en la casa, lo que significa que coexisten la hija con la madre; la nuera con su suegra y que, por lo tanto, hay una importante convivencia de los abuelos o abuelas con los nietos. 

 

En la región le llaman Tlou a los integrantes de una misma familia con relaciones de convivencia, reciprocidad y cooperación, es decir, comparten gastos y la crianza de los niños. Un papel importante del funcionamiento del tlou es la alimentación porque solo hay un fogón para todos. En un tlou, continuó el doctor Paulo Maya, hay una mamá de cada familia y una mamá de todos que es la abuela. La abuela ayuda a educar, cuidar y regular las relaciones en el grupo. Una de las acciones básicas de las abuelas es la alimentación ya que ellas enseñan a cocinar y proveen de comida o bien dulces. En ese sentido uno de sus roles es consentir. Con la comida también se manifiestan vínculos emocionales. Incluso en la región se encuentran las nuntles o abuelas de todo el pueblo.

 

Los vínculos afectivos se expresan en la alimentación, no necesariamente buena, ya que los productos comerciales se hacen presentes en las costumbres alimenticias, con lo que el tema de estudio finalizó el doctor, se hace complejo.

 

En seguida tocó el turno del doctor Alberto Miguel Ysunza Ogazón, médico cirujano por la Facultad de Medicina de la UNAM, con una maestría en desarrollo rural en la Universidad Autónoma Metropolitana. El doctor Ysunza realizó una estancia de investigación en antropología médica en la Universidad de Michigan y efectuó estudios de posgrado en  nutrición humana en la Universidad de Londres. Actualmente, es Jefe del Departamento de Estudios Experimentales y Rurales del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán. El conferencista dedicó su participación a la doctora en Ciencias Biológicas y Directora de la carrera en biotecnología del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México, Citlali Vázquez Echeverría ya finada, y a las víctimas de desaparición forzada de la normal de Ayotzinapa. 

 

México, comenzó el doctor, es un país megadiverso biológica y culturalmente, pero con una población pobre. Trasladada al campo de la salud, esta circunstancia tiene como resultado la presencia de un perfil epidemiológico polarizado que en un extremo presenta problemas de salud primarios y en el otro, problemas de salud degenerativos. 

 

Expresó que el objetivo de su presentación era reflexionar sobre la recuperación de saberes locales que se han traducido en proyectos comunitarios para abordar problemas de salud y nutrición tanto en contextos rurales como urbanos, proyectos que se han abordado a través de la transdisciplinariedad. La recuperación de saberes que sostienen las poblaciones, particularmente rurales, es necesaria ya que el funcionamiento del modelo médico hegemónico tiende a desvalorizar las prácticas subalternas o domésticas.

 

Otro elemento que se ha tomado en cuenta al aplicar los proyectos en los que trabaja es la epidemiología sociocultural, cuyo marco cuantitativo e interdisciplinario, contribuye a evaluar los problemas de salud no sólo desde el punto de vista de la estratificación estadística, sino desde la perspectiva cualitativa para incidir en el mejoramiento de la calidad de atención .En ese sentido, el eje de los proyectos es establecer un diálogo entre los saberes colectivos con los académicos, para establecer relaciones sociales simétricas con los diversos actores involucrados. 

 

Uno de esos saberes, ejemplificó, es el conocimiento en torno a la milpa que es un baluarte de la herencia cultural y de la riqueza biológica del país, por lo que debe considerarse básico para la elaboración de políticas públicas sobre la soberanía alimentaria, así como para diversificar las dietas familiares y estar en posibilidad de solucionar problemas de salud como la obesidad y el sobrepeso.

 

El doctor detalló las labores del proyecto denominado Centro de Capacitación Integral para Promotores Comunitarios (CECIPROC) dirigido a población de zonas indígenas, mestizas y afromexicanas de Oaxaca, a quienes se capacita en las áreas de nutrición comunitaria, salud, etnobotánica, entre otras. El proyecto inició con la convicción de contribuir al mejoramiento de la salud de poblaciones indígenas oaxaqueñas a través de la estrategia de atención primaria de la salud.

 

El proyecto, finalizó el doctor, ha funcionado dentro del marco de la transdisciplina como instrumento metodológico para crear redes de diálogo entre las instancias gubernamentales, académicas y los actores sociales.

 

Después de la participación del doctor Ysunsa Ogazón, el presidente de la Sociedad presentó al último conferencista, el doctor Luis Alberto Vargas Guadarrama, médico cirujano por la Facultad de Medicina de la UNAM, Antropólogo físico por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, doctor en Biología animal con especialidad en Antropología por la Universidad de París. Actualmente es investigador titular C del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel III y destacado expresidente de nuestra Sociedad en la mesa directiva 1995-1996.

 

El doctor Vargas dividió su presentación en dos partes. En la primera indicó que México atraviesa una etapa difícil en el panorama de salud dados los problemas de obesidad y desnutrición, aunada a una circunstancia de envejecimiento que se experimenta con la presencia de enfermedades crónicas que inciden en una pobre calidad de vida. 

 

En ese marco se pueden reconocer las aportaciones de los estudios antropológicos de la alimentación que dan cuenta de conocimientos útiles sobre diversos recursos alimenticios. Por ejemplo, refirió los trabajos de un grupo de médicos -entre los cuales se encuentra- que estudiaron una variedad de quelite llamado alache, planta que tanto in vitro como en vivo tiene la particularidad de impedir que el microorganismo helicobacter pylori se adhiera a las paredes del estómago.

 

Por otro lado, refirió las importantes cualidades nutricionales de la Chaya, abundante en el área maya. Además, reseñó los atributos alimenticios del tamal, que puede ser preparado en múltiples presentaciones y reseñó la utilidad del tequesquite, una sal mineral alcalina que se emplea para disminuir el tiempo de cocción de algunos alimentos como los  frijoles o elotes. 

 

Lamentó la progresiva pérdida de tecnologías accesibles para el procesamiento de alimentos como el molcajete, donde se preparan salsas mediante el empleo de tres fuerzas: golpeteo, presión y arrastre, lo que logra que no se rompa la funcionalidad del alimento y por lo tanto que su sabor sea mejor que el de una salsa preparada en licuadora. 

 

La dieta, concluyó en la primera parte de su exposición, es el resultado de los recursos disponibles, la tecnología y la ideología resultante de la cultura. Tales elementos se traducen en platillos, formas de preparar alimentos y maneras de consumirlos. 

 

En la segunda parte de la conferencia, el doctor describió cuatro modelos de obtención de alimentos que se pueden ubicar a lo largo de la historia. El modo 1 corresponde a la etapa de cazadores y recolectores, por lo que sus productos son hojas, frutos, tubérculos, insectos y tiene la característica de que la comida se obtiene en grupo. El modo 2 es resultado de la vida sedentaria, cuando ocurre la domesticación de plantas y animales. Para la cocción se usó fuego y vasijas de barro. En el modo 3 hay menos dependencia de los cereales dada la mayor disponibilidad de otras fuentes de alimentos. En el modo 4 ocurre que junto con la urbanización aparece la mecanización de la agricultura y la ganadería y los alimentos empiezan a ser producidos por industrias trasnacionales. El doctor llamó la atención sobre que estos modelos han ocurrido en lapsos diferentes, pero que los más recientes no sustituyen a los antiguos, sino que pueden estar presentes en un mismo plato. 

 

Por otro lado, refirió la aportación del investigador brasileño Carlos Augusto Monteiro quien propuso una clasificación de cinco grupos para los alimentos de nuestra época. El grupo uno incluye alimentos no procesados, tomados directamente de la naturaleza, o bien, que están mínimamente procesados, es decir a los cuales se les puede descascarar, desecar, refrigerar, pasteurizar sin que se les agregue elementos extras. El grupo dos incluye alimentos procesados que se modifican al someterlos a procedimientos como refinación, molienda, secado por atomización por calor con el fin de facilitar su conservación a largo plazo. El grupo tres abarca alimentos procesados a los que se les agrega azúcar, sal para asegurar su gusto y conservación. El grupo 4 contiene alimentos y bebidas ultra procesados elaborados por la industria por lo que su elaboración emplea químicos y técnicas que no son utilizadas en el hogar.

 

Para finalizar, el doctor indicó que abordar la alimentación desde el punto de vista histórico y antropológico puede dar resultados valiosos.

 

Como punto final del orden del día se otorgó la constancia de nombramiento de candidato a socio al estudiante de medicina Juan Carlos Ortiz Castillo.

 

Sin asuntos generales que tratar, el presidente de la Sociedad dio por terminada la reunión siendo las 20:15 horas.

 

Al finalizar la sesión, se registró la asistencia de todos los integrantes de la mesa directiva y de 75  concurrentes tal como se documenta en la lista de asistencia y material gráfico difundido en el sitio de la Sociedad.

 

Ciudad Universitaria, jueves 26 de septiembre de 2019.
Mesa directiva 2019 -2020

 

 

 

Dr. Jesús Gabriel Sánchez Campa
Presidente

 

 

 

 

Dr. Alfredo Paulo Maya
Vicepresidente

 

Dra. Alba Dolores Morales Cosme
Secretaria General

 

 

 

Lic. Jorge Zacarías Prieto Muñoz
Tesorero

 

Dr. Salvador Rosales y de Gante
Secretario 

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